No es necesario gastar una fortuna para el cuidado básico de tu piel. Si cuidas tu alimentación, cuidas tu cuerpo y lo tratas bien, tu piel adquiere ese brillo natural que muchas añoramos tener.

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5 maneras de proteger tu piel del daño externo

Duerme lo suficiente

La falta de sueño produce fatiga, que es la principal causa de bolsas y ojeras, también ocasiona que tu piel se vea cansada y opaca. Dormir 8 horas hace que tu piel se vea descansada, rejuvenecida. Aprovecha cuando duermes para aplicar tus productos y cremas nutritivas ya que en este tiempo tu pie aprovecha para la restauración de la misma.

Toma mucha agua

Tomar 8 vasos de agua al día mantiene piel y cuerpo hidratados, es necesario que bajes el nivel de consumo de alcohol y cafeína, ya que ocasionan deshidratación.

Come saludable

Tu piel y tu cuerpo te agradecerán por los nutrientes que consumas. Come alimentos ricos en vitaminas A, B. C y E para mantener tu piel fresca y radiante. No olvides consumir frutas, vegetales, nueces y huevo y de preferencia pescados grasos ricos en Omegas como atún y salmón. Las almendras también son ricas en Omegas y le dan a tu piel ese brillo juvenil así como elasticidad, que se va perdiendo con la edad.

Usa protección solar

La exposición a los rayos UV es uno de los mayores causantes de envejecimiento prematuro ocasionando arrugas y lineas de expresión, también aumenta el riesgo a tener cáncer de piel. No importa que esté nublado, nunca olvides aplicar a tu piel diario un FPS, hoy en día la mayoría de los maquillajes e hidratantes contienen un FPS (factor de protección solar).

Utiliza un régimen de limpieza y cuidado

Utiliza productos que estén especializados en tu tipo de piel, puede ser grasa, mixta, sensible o madura, también podemos caer en dos de estas combinaciones por lo que te sugerimos consultar a un especialista para que te diga cuales son tus necesidades específicas.

Para un cuidado básico te sugerimos seguir estos pasos:

Limpiador: Un limpiador, utilizado con la mano o con un guante o cepillo facial (los que tienen cerdas suaves) ayuda a levantar la suciedad y células muertas que causan manchas o parches secos en la piel. Puede ser utilizado una o dos veces al día. La mayoría de los productos están dirigidos especialmente a cada tipo de piel, así que te sugerimos utilizar al que se adecúe así como probar varios para ver cual se acomoda mejor con tu piel. Un buen limpiador debe hacer sentir a tu piel limpia, pero es necesario que no sientas una película o barrera después de limpiarla.

Tonificador: Después de limpiar tu piel aplica un tonificante líquido. La mayoría de los tonificantes son suaves, se aplican con una bola de algodón y se pasa por toda la piel. Es importante no saltar este paso ya que su función es remover la capa que deja el limpiador y balancea el PH de tu piel.

Hidratante: No olvides aplicar un hidratante que sea para tu tipo de piel. No utilices un hidratante que sea muy grasoso ya que tapa los poros y ocasiona espinillas. Algunos hidratantes tienen base de maquillaje ligera y se llaman “BB creams”. Utiliza el producto que mejor se acomode a tus necesidades.

No es necesario invertir mucho dinero para el cuidado de tu piel, con estos consejos básicos que te proporcionamos te aseguramos que tu piel mejorará notablemente.

 ¿Tienes otros buenos consejos para cuidar la piel? Comparte en los comentarios con todas las mamas.